jueves, 19 de julio de 2012

Prometheus, quaerere Deus

He tenido la suerte de poder asistir al preestreno en Barcelona de Prometeus de Ridley Scott. Mi experiencia con la película, en sala de proyección 3d fue se puede resumir en tres conceptos; elegancia, dureza (en muchos aspectos) y descarnada.  Uno de los males de la película, y que va traer muchas críticas por parte de los fans de la saga Alien, es intentar buscar una precuela directa de la saga alien en el film. Hay que acudir a Prometeus con distancia, cariño por Alien de 1979, y sus lecturas profundas, olvidar el resto de la saga, y conectar con el discurso de Blade Runner, para poder intentar abrazar la obra. Si bien la obra vibra, sucede y nos habla del génesis del universo que nos conducirá a la Nostromo, no estamos hablando de un film de terror. El director no ha visitado el universo para explicar un nuevo aspecto del ser, ha sido para explorar un concepto, una duda existencial en clave de búsqueda. Como he dicho la elegancia en el film es uno de sus puntos fuertes, los exteriores rodados en Islandia, conjuntamente con un diseño de trajes y elementos muy bueno, convierte junto con el uso de la fotografia y la convinanción con la BSO en una experiencia de inmersión. Ahora bien, una vez estamos dentros se genera un efecto de dureza, de distancia, y si bien algunos reconocerán en el guión de la mano de Spaiths y Lindeloff  muchas de sus señas, para bien o para mal la gente pensará en Lost de este último,  la película nos habla de forma sutil, dejando muchas cosas fuera de la explicación literal, y construyendo una relación de elementos que el espectador debe reconstruir, enfrentando detalles y poniendo de tu parte...algunos veran en esto el descuido del autor, la falta de material o la incapacidad de la película para ser completa en si misma. En mi caso esto no fue un problema, dejar que la dureza de la película te impregne, ver que no muestra las soluciones de forma fácil y rebuscar en la mitología que crea escena a escena. Scott nos conecta con la linea del discurso de Blade Runner, una interpretación del mito de Prometeo, la relación del hombre con los dioses y sus oscuros consecuéncias, para ver más de este tema recomiendo este artículo de Rafael Argullol.  El nombre de la nave no es inocente, es la demostración de aquello esencial de lo que se quiere hablar en la película, de una reflexión del mito de Prometeo que empezó en Blade Runner y ahora se retoma dentro del universo de Alien. La trama del porqué la Nostromo va aquel extraño planeta, y el fósil del Space Jockey són el elemento que enciende la mecha del motor conductor de Prometheus. En palabras del autor

"Siempre me pregunté por qué cuando hicieron la segunda, la tercera y la cuarta no abordaron eso en lugar de avanzar en la historia. Obviaron la pregunta más importante de todas: ¿Quién es el jefe? ¿Y hacia dónde van? ¿Y con qué? ¿Por qué ese cargamento? Hay todo tipo de preguntas sin resolver"

Por último descarnada porque la película rehuye ser emotiva o moral,  excesiva en la acción (aún con una trepidación excesiva hacia el final), muestra una dureza emocional que lleva a la distancia con los motivos y pasiones de los personajes, como si realmente como espectadores estamos condenados a observar y reflexionar. Muchos hecharán de menos el condimento, la narrativa decorativa que Scott resuelve con la participación narrativa del espectador. Un film egoista que pide por parte del observador que complete o enlace las píldoras de información que se encontrarán en los 120 min de metraje, siendo tal vez ese puzle un punto fuerte. Algunos pueden experimentar una sensación de anticlímax, de falta de tensión, muy alejada de lo que Cameron usó en su Aliens,viendo el conjunto  incluso como una traición a la saga del monstruo espacial. Además uno de los poblemas del film tal vez sea ver, o notar en exceso, los cortes de edición que nos conducen por tanto a la espera de un goloso directors cut como con Blade Runner. Resumiendo, no tan genial como Alien o Blade Runner, la película deja abiertas muchas puertas que pueden servir para explorar un planteamiento curioso y rabioso de la relación con el universo. La pantalla grande, y tal vez el 3d, ofrecen un buen espectáculo en esta película, de la que el visionado enpantalla de cine y sala a oscuras juegan un papel a favor de la misma. Me da la impresión que es de esas películas que siguen operando fuera de la sala,que ganan peso en frío,tal vez cuando la estrenen y la vuelva a ver mi visión será mejor de la que tengo, aunque de moment para mí es uno de los estrenos del año a expensas de ver le final del Batman de Nolan. La recomiendo, siempre y cuando el fan de Alien no busqué elementos de clásicos de la saga y se deje llevar de la mano por lo grotesco y sombrío de la película y su dura atmósfera, de la reflexión atenta.


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